La maloclusión clase II-1, es representada por una alta prevalencia en América, siendo su presencia rutinaria en el consultorio ortodóntico. Una de las principales características de esta maloclusión es la retrusión mandibular, por lo que innumerables aparatos de avance mandibular son presentados en la literatura, siendo uno de ellos el aparato de Herbst; el cual es un aparato funcional fijo idealizado por Emil Herbst (1905) y actualizado por Hans Pancherz en la década del 80. Este aparato se caracteriza por: mantener el avance mandibular de manera continua, y presentar un tiempo menor de tratamiento activo, lo que propicia un impacto estético inmediato, además de no precisar la colaboración del paciente.