Existen dos análisis alternativos eficaces para determinar el diagnóstico y el futuro plan de tratamiento para nuestros pacientes, se trata del análisis cefalómetrico USP desarrollado en la universidad de Sao Paulo Brasil, fue ideado en 1989 y se propuso en 1991 por Interlandi y Sato. Con el podremos definir el tipo de maloclusion esquelética. Nos proporciona una mejor visión de la relación maxilo mandibular ya que toma como referencia al punto p prima que es el punto que se da por el corte de la línea que va desde Na hasta el punto A, allí donde esa línea corta a la maxila es el punto p prima, es un punto más estable que espina nasal anterior y de mayor confianza ya que en ocasiones la base del cráneo de nuestros pacientes es corta y el valor de la convexidad facial nos da un resultado no fiable.
Otro análisis determinante en nuestro diagnóstico es el análisis carpal o análisis de maduración ósea y lo utilizaremos en casos de pacientes en crecimiento donde nuestro objetivo de tratamiento sea redireccionar la manera en la que están creciendo nuestros pacientes y usar nuestros aparatos ortopédicos en el tiempo justo de máximo desarrollo, la manera de saberlo es precisamente a través de la lectura de una radiografía carpal.La cefalometría nos permite elaborar un plan de tratamiento más preciso. No debemos conformarnos con solo observar clínicamente a un paciente y sacar una conclusión. Es nuestro deber constatar los valores reales que el paciente presenta. Es posible encontrar pacientes en valores límites y cualquier acto operatorio pudiera empeorar el caso, de allí la importancia de este análisis. El análisis de Ricketts forma parte de nuestro arsenal para el correcto tratamiento de los pacientes.